{"id":16202,"date":"2026-09-17T20:27:21","date_gmt":"2026-09-17T18:27:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.palentino.es\/blog\/?p=16202"},"modified":"2026-09-17T20:27:23","modified_gmt":"2026-09-17T18:27:23","slug":"el-ultimo-viaje-del-demeteria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.palentino.es\/blog\/el-ultimo-viaje-del-demeteria\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo viaje del Demeteria."},"content":{"rendered":"<div id=\"palen-3659915611\" class=\"palen-antes-del-contenido palen-entity-placement\"><div class=\"palen-adlabel\">Anuncios<\/div><script async src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js?client=ca-pub-2815317153396146\" crossorigin=\"anonymous\"><\/script><ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display:inline-block;width:300px;height:250px;\" \ndata-ad-client=\"ca-pub-2815317153396146\" \ndata-ad-slot=\"4593837716\"><\/ins> \n<script> \n(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); \n<\/script>\n<\/div>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">6 de Julio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Demeteria abandon\u00f3 el puerto con buen tiempo y la bodega cerrada bajo llave. En el manifiesto de carga no figuraba m\u00e1s descripci\u00f3n que una sola palabra: APRENDE.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El capit\u00e1n dej\u00f3 constancia de su extra\u00f1eza, aunque el cargamento estaba pagado, sellado y deb\u00eda llegar a destino. A bordo viajaban m\u00e9dicos, maestros, contables, abogados, mec\u00e1nicos, dibujantes, periodistas, traductores, programadores y escribientes; hombres y mujeres de oficio, convencidos de que cada uno ocupaba un lugar necesario en aquel barco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera desaparici\u00f3n ocurri\u00f3 durante la tercera noche. Para mi sorpresa, falt\u00f3 el bloguero. No hubo gritos ni se\u00f1ales de lucha, y nadie encontr\u00f3 rastro de \u00e9l. Sin embargo, al amanecer, los libros de navegaci\u00f3n estaban completos, redactados con una precisi\u00f3n que todos reconocieron como suya. Dos noches despu\u00e9s desapareci\u00f3 el traductor. Aquella misma ma\u00f1ana comenzaron a aparecer documentos escritos en idiomas diversos. Despu\u00e9s falt\u00f3 el contable. Luego el dise\u00f1ador. M\u00e1s tarde el abogado. Con cada ausencia, algo nuevo parec\u00eda comenzar a funcionar por s\u00ed solo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pronto nadie quiso acercarse a la bodega. Durante la noche se escuchaban golpes sordos tras los mamparos y, algunas veces, pasos lentos sobre cubierta cuando todos aseguraban estar encerrados en sus camarotes. El capit\u00e1n orden\u00f3 que nadie bajara solo, pero la precauci\u00f3n lleg\u00f3 demasiado tarde. Cada amanecer hab\u00eda una cama vac\u00eda y, pese a ello, el Demeteria navegaba mejor que el d\u00eda anterior. El rumbo se correg\u00eda solo, las cuentas aparec\u00edan terminadas y los informes estaban escritos antes incluso de que alguien los solicitara. Cuantos menos quedaban, menos parec\u00eda necesitarlos el barco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los \u00faltimos tripulantes comenzaron a dormir juntos en el sal\u00f3n principal. Una madrugada encontraron abierta la puerta de la bodega. Las cerraduras segu\u00edan intactas. Dentro, todas las cajas estaban vac\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tres d\u00edas despu\u00e9s, el Demeteria fue avistado cerca de la costa. Avanzaba lentamente hacia puerto, con las luces encendidas y las m\u00e1quinas funcionando. No hab\u00eda se\u00f1ales de lucha. No hab\u00eda cad\u00e1veres. No quedaba nadie a bordo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre la mesa del capit\u00e1n encontraron el diario de navegaci\u00f3n. La \u00faltima anotaci\u00f3n estaba escrita con una letra temblorosa:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c17 de septiembre. Esta noche hemos vuelto a escuchar pasos sobre cubierta. Somos tres. Ninguno ha salido del camarote. Lo peor no es que haya aprendido lo que hacemos. Lo peor es que ya no sabemos para qu\u00e9 nos necesita.\u201d<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1672\" height=\"941\" data-attachment-id=\"16203\" data-permalink=\"https:\/\/www.palentino.es\/blog\/el-ultimo-viaje-del-demeteria\/demteria\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.palentino.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/demteria.jpg\" data-orig-size=\"1672,941\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;,&quot;alt&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"demteria\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.palentino.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/demteria-1024x576.jpg\" src=\"https:\/\/www.palentino.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/demteria.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16203\" srcset=\"https:\/\/www.palentino.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/demteria.jpg 1672w, https:\/\/www.palentino.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/demteria-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.palentino.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/demteria-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/www.palentino.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/demteria-1536x864.jpg 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 1672px) 100vw, 1672px\" \/><\/figure>\n<div id=\"palen-2587897903\" class=\"palen-despues-del-contenido palen-entity-placement\"><div class=\"palen-adlabel\">Anuncios<\/div><script async src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js?client=ca-pub-2815317153396146\" crossorigin=\"anonymous\"><\/script><ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display:block;\" data-ad-client=\"ca-pub-2815317153396146\" \ndata-ad-slot=\"\" \ndata-ad-format=\"auto\" data-full-width-responsive=\"true\"><\/ins>\n<script> \n(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); \n<\/script>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>6 de Julio. El Demeteria abandon\u00f3 el puerto con buen tiempo y la bodega cerrada bajo llave. En el manifiesto de carga no figuraba m\u00e1s descripci\u00f3n que una sola palabra: APRENDE. El capit\u00e1n dej\u00f3 constancia de su extra\u00f1eza, aunque el cargamento estaba pagado, sellado y deb\u00eda llegar a destino. A bordo viajaban m\u00e9dicos, maestros, contables, abogados, mec\u00e1nicos, dibujantes, periodistas, traductores, programadores y escribientes; hombres y mujeres de oficio, convencidos de que cada uno ocupaba un lugar necesario en aquel barco. La primera desaparici\u00f3n ocurri\u00f3 durante la tercera noche. Para mi sorpresa, falt\u00f3 el bloguero. No hubo gritos ni se\u00f1ales de lucha, y nadie encontr\u00f3 rastro de \u00e9l. Sin embargo, al amanecer, los libros de navegaci\u00f3n estaban completos, redactados con una precisi\u00f3n que todos reconocieron como suya. Dos noches despu\u00e9s desapareci\u00f3 el traductor. 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