Cuando navegamos por una web o abrimos un correo electrónico, creemos que solo estamos leyendo contenido. Sin embargo, muchas veces también estamos siendo observados. No por una persona, sino por una técnica silenciosa, diminuta y extremadamente eficaz: el Pixel Tracking. Invisible para el usuario, pero muy revelador para quien lo utiliza. ¿Qué es exactamente el Pixel Tracking? El pixel tracking se basa en algo tan simple como efectivo: una imagen de 1×1 píxel, normalmente transparente, que se carga desde un servidor externo. Ese píxel no está ahí por estética ni por diseño, sino como sensor de información. Cuando tu navegador o tu cliente de correo descarga ese píxel, se produce una llamada automática al servidor que lo aloja. Y en ese instante, sin que hagas clic ni aceptes nada explícitamente, se generan datos.






