He preparado un Rosco en modo juego, inspirado en el ritmo del programa: rápido, adictivo y de esos que te pican a “una más… y lo dejo”. ¿Y si hoy fueras tú el que completa el rosco? Hay un momento muy concreto en el rosco. Ese instante en el que miras la letra, sabes que está ahí, en algún rincón de la cabeza… pero no termina de salir. Respiras. Dudas. ¿Arriesgas… o pasapalabra? La tensión tranquila. El silencio antes de escribir. La pequeña victoria cuando aciertas. Y el golpe seco cuando fallas… pero sigues. Porque al final el rosco no va de palabras. Va de intentar llegar hasta el final. Cada letra es un pequeño reto. Algunas salen solas. Otras te hacen sudar. Y siempre hay una que se resiste… como en la vida. ✅ 25 letras⏱️ Con tiempo (o sin presión, si prefieres)🟡 Pasapalabra cuando te quedas en blanco🏆 Y si lo completas… te suelta la frase final: “¡HAS GANADO 2.716.000 €! ¿Te atreves?” La gracia no es “saberlo todo”, sino ver hasta dónde llegas, repetir, mejorar…
Azul de Prusia: el color nacido del error, la sangre y la melancolía
El Azul de Prusia no es solo un pigmento bonito. Es historia, química oscura, accidente científico y emoción humana concentrados en un solo color. 🧪 Un descubrimiento accidental… y turbio En 1704, en Berlín, el químico Johann Jacob Diesbach intentaba fabricar un pigmento rojo. Para ello usó potasa contaminada, sin saberlo, con residuos orgánicos animales. Aquella potasa se obtenía al calcinar restos como sangre, huesos o cuero. El resultado fue inesperado: un azul profundo, denso y casi hipnótico. Había nacido el primer pigmento sintético moderno. Así nace la cianotipia (cyanotype). ☠️ La conexión con el cianuro Aquí viene lo inquietante: el Azul de Prusia es ferrocianuro férrico. Sí, contiene cianuro, pero atrapado en una estructura química tan estable que no libera veneno en condiciones normales. La paradoja es brutal: 👉 un pigmento relacionado con el cianuro se usa hoy como antídoto médico para intoxicaciones por cesio y talio. Belleza y veneno, juntos. 🩸 ¿De verdad hubo sangre? No es una leyenda romántica. En el siglo XVIII, muchos reactivos químicos se fabricaban con restos animales. El azul que hoy asociamos al arte nació, literalmente, de materia orgánica en descomposición. Por eso durante décadas fue visto como un color “impuro”, casi alquímico. 🎨 El azul que cambió el arte Antes de él, el azul era carísimo (lapislázuli de Afganistán). El Azul de Prusia era barato, intenso y reproducible, lo que permitió que el azul inundara grabados, lienzos y libros. Katsushika Hokusai lo convirtió en océano y fuerza natural en La gran ola. Vincent van Gogh lo usó para noches agitadas, cielos mentales, estados internos. Pablo Picasso lo transformó en lenguaje del dolor durante su Periodo Azul: pobreza, soledad, tristeza, silencio. 😔 El color de la tristeza Desde el siglo XIX, este azul quedó ligado a la melancolía. No es casual: es un






