No dejes que nadie, ni siquiera la inteligencia artificial, te robe lo más humano que tienes: la pasión. La IA podrá programar, diseñar arquitecturas, optimizar procesos, diagnosticar enfermedades, calcular estructuras imposibles y responder en segundos lo que antes llevaba años aprender. Podrá parecer perfecta, eficiente, rápida. Pero hay algo que nunca podrá sentir: esa chispa que te hace levantarte con ganas de crear, de mejorar, de construir algo que aún no existe. La pasión no se descarga. No se entrena con datos. No se ejecuta en un servidor. La pasión es ese momento en el que te obsesionas con una idea y no puedes soltarla. Es cuando te emocionas al resolver un problema. Cuando te brillan los ojos explicando algo que amas. Cuando fallas y aun así vuelves a intentarlo. Es ilusión, es propósito, es sentido. La tecnología avanza, sí. Pero el motor del progreso siempre ha sido el corazón de las personas, no sus herramientas. La IA será una aliada poderosa. Mi consejo es que … No compitas con las máquinas en velocidad. Compite en curiosidad. No compitas en memoria. Compite en creatividad. No compitas en cálculo. Compite en ilusión. Ni siquiera compitas…,haz lo que creas. Porque el futuro no será de quienes sepan más, sino de quienes sientan más. Compañer@, No pierdas la pasión. Nunca.






