Twitter Flickr Pinterest LinkedIn YouTube Google Maps E-mail RSS
formats

La gran belleza de saber mirar

Anuncios

A veces, en lugar de sentirte pequeño o incluso deprimido por no ser mejor, ocurre algo más honesto y liberador: te das cuenta de que deberías sentirte afortunado.

Afortunado por estar rodeado de arte, de música, de cine, de talento y de personas con conocimiento. No por haber creado todo eso, sino por poder habitarlo. Por convivir con ideas, imágenes y melodías que otros imaginaron con verdad y que ahora te alcanzan.

La belleza, muchas veces, no está en producir, sino en participar; en dejar que lo que otros hicieron te transforme en silencio.

Pero su ausencia también existe, y es antagonista.
Un lugar sin arte, sin música, sin pensamiento, sin personas que te reten o te inspiren puede convertirse en un infierno cotidiano. No grita ni golpea de inmediato, pero desgasta.

La falta de belleza estrecha el mundo, vuelve pesado el tiempo y seca la curiosidad. Ahí comprendes que la belleza no es un adorno ni un capricho: es alimento.
Es refugio.
Es una forma de supervivencia.

Y entonces aparece la gran belleza —como en la película 😉—: reconocer que hay gente más inteligente, más sensible o más creativa que tú… y agradecer estar cerca.

Lejos de empequeñecerte, te coloca en tu sitio. Te recuerda que escuchar es tan valioso como hablar, y que crecer casi siempre empieza con la humildad.

En esa idea resonaba Pau Donés cuando cantaba que depende, que todo es bonito. No porque todo sea fácil o justo, sino porque todo puede ser mirado con conciencia y gratitud.

Y, por encima de todo, está la belleza más pura: la inocencia de un niño.
Por ejemplo, cuando miro a mi hija: su risa sin cálculo, su felicidad sin motivo aparente, su capacidad de asombro ante lo pequeño.

Un niño no necesita grandes discursos para ser feliz; le basta un instante, una mirada, un juego. En su forma de estar en el mundo hay una lección silenciosa: la belleza no siempre se entiende, a veces simplemente se vive.


Al final, todo encaja.
Vivir rodeado de belleza, de talento, de personas valiosas y de miradas limpias no es lo normal: es un privilegio.

Y saber reconocerlo, en vez de lamentarse por no ser más, es quizá una de las formas más profundas de inteligencia…
y de paz.

Anuncios
Home Reflexiones La gran belleza de saber mirar
© www.palentino.es, desde el 2012 - Un Blog para compartir conocimientos ...

Uso de cookies en mi sitio palentino.es

Este sitio web utiliza cookies para que tengamos la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de la política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies