En lo alto del Gólgota, Jesús pronunció una frase que ha resonado a lo largo de los siglos:
🗣️ “Eli, Eli, lama sabachthani” — “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27:46)
A primera vista, puede parecer solo un grito de angustia.
Pero en realidad, es la cita textual del primer versículo del Salmo 22, escrito por el rey David aproximadamente 1.000 años antes.
Lo extraordinario es que este salmo no solo inicia con esa expresión de abandono… sino que a lo largo de sus versos describe con increíble detalle una escena que coincide sorprendentemente con lo que los Evangelios narran sobre la crucifixión de Jesús.


























