Actualmente muchos usuarios emplean el correo electrónico mediante cuentas que gestionan a través de Internet. Una de las ventajas que ofrece esto es que nos despreocupamos de instalar software, y podemos acceder en cualquier lugar a correo, con solo disponer de Internet. En estos casos, los mensajes de correo que recibe el usuario quedan almacenados en servidores remotos.
Pero, si lo que deseamos es gestionar los mensajes en nuestro ordenador o dispositivo, de forma local, tendremos que emplear un cliente de correo electrónico.
La ventaja de emplear un software local, es la posibilidad de disponer de todos nuestros mensajes en posesión, la versatilidad y velocidad que suelen emplear los clientes de correo locales.
Pero, si descargamos los correos electrónicos mediante un programa por ejemplo como Outook o Tunderbird, tendremos que tener una serie de precauciones para en caso de fallo del equipo, virus, formate, etc, no perder los mensajes. Entre ellas, destaca realizar una copia de seguridad de los mensajes (pst, …)
Recientemente un cliente me comentaba que había perdido los correos electrónicos que almacenaba en Outlook, ya que le habían formateado el ordenador. Le comente que si usaba una cuenta POP3 y los había ya descargado, no quedaban almacenados en el servidor, sino en su ordenador. Y los había perdido…
Para evitar esto, si empleamos una cuenta tipo POP3, en muchos programas de correo, podemos marcar una opción desconocida para los usuarios. En función del tipo de programa y versión, tendremos que activarla de diferente forma.
La idea es dejar una copia de los mensajes en el servidor, aunque los descarguemos localmente a nuestro programa. Siempre estarán también en Internet.
















